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martes, marzo 02, 2010

Orden Público.

Llevo desde ayer riñéndole a mi ordenador, porque el muy perro sólo tiene en su interior las tonterías que yo le meto, y no me da ninguna exclusiva interplanetaria que haga temblar los cimientos de la humanidad. Le digo que sea más aplicado y que se fije en el portátil que tenía Raul Reyes en Ecuador antes de la mini-invasión colombiana para la práctica del asesinato político. Ese sí que era un ordenador de provecho, le digo, y no tú, que a este paso no llegas ni a el "Buscaminas". Y es que el ordenata del dirigente de las Farc vale para todo, y de él van a acabar aprovechando hasta los andares. Ahora intentan que el aparato estire el "entorno" hasta Venezuela, y ya vemos un día de estos la cara de Chávez en los coches-patrulla de la Guardia Viril. Al juez de la Audiencia no le importa que la computadora haya podido ser manipulada, y acata como dogma de fe todo lo que se supone que contenía, y a partir de ahí se inventa una película con el histriónico Hugo de protagonista, donde un supuesto etarra que lleva en Venezuela desde Felipe GonzÁLez aparece como un amigo suyo de toda la vida del mundo. en fin, ansioso estoy por ver lo próximo que nos desvelará el PC más famoso de Latinoamérica (con permiso del PC cubano, claro): ¿la fórmula de la cocacola? ¿el final de Lost? ¿la edad de Ana Obregón?

Mientras, en Cuba, un preso ha muerto en huelga de hambre. Poco importa que fuera un disidente o un preso común, lo resaltable es que ha muerto en la cárcel, y queda la duda de si el gobierno cubano podría haber hecho más por salvarle la vida. Vale, nadie obliga a nadie al ayuno voluntario (de ahí lo de voluntario, claro), pero tampoco nadie llega a esos extremos por un paquete de chicles. En España tenemos el ejemplo de Albert Panadés Soler, que murió en huelga de hambre en 2002, sí, ya en este siglo y en la Aznaridad. No recuerdo que nadie se le echara encima al presidente por esta muerte, ni que se cuestionara en ningún medio de comunicación la Segunda Restauración Borbónica. Y eso que desde la transición ya llevamos 3 muertos en estas circunstancias... Y ya lo sé, mal de muchos consuelo de tontos, pero no se puede ir intoxicando por ahí cuando tú no eres mejor.

Y es curioso, al final para los estados todo es un problema de Orden Público: tribunal de esto se llamaba antes la Audiencia Nacional y uno de los delitos de Orlando Zapata era el de alteración del "orden público"...

1 comentario:

Pablo D. dijo...

Toda persona que no comulgue con las ideas del partido en el poder siempre será acusado de alterar el orden público.

Una pena, pero mientras los represores se turnen en el poder así será...

Un saludo!