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martes, septiembre 25, 2007

La Guerra Nuclear.

Ahora no puedo sentir nada. Nada es nada. Todo está oscuro, sin ruidos, sin roces, sin olor ni sabor. No sé muy bien qué es lo que ha pasado, hace unos segundos mi vida era mía y tenía un futuro. No sé cual, pero uno. Ahora todo es demasiado nada. Mil millones de eternidades huecas.

Por fin, algo percibo. Algo aterrador. Estoy sintiendo mi propia muerte. Sin duda, la existencia me ha ganado la partida. No veo al rey llorar, no oigo a mi presidente participar de mi dolor. No abro telediarios, las polémicas pasan volando sin rozar mi muerte. Ningún editorialista se irrita, a ningún articulista se le hincha la vena.

Y no lo entiendo, cuando caía del andamio lo hacía en Acto de Servicio.

3 comentarios:

José Camúñez dijo...

Ya lo dije yo en su d�a.
Hemos perdido antes de empezar.
Pero nos queda (al menos) poder molestar (aunque sea m�nimamente).
Un abrazo.

agustinromerobarroso@gmail.com dijo...

sí, ni se enteran...

Carmen dijo...

Me has puesto los pelos de punta, jipi....buen escrito